La arquitectura más perecedera surge como la diferencia entre el irregular trazo de la cubierta y la manipulación geográfica del propio lugar. Si la alfombra luminosa y la nueva marca geográfica se construyen con el perenne hormigón, las dotaciones se levantan con el vidrio más grueso que atrapa toda esa luz, cual cabañas a cubierto de ese nuevo y eterno lugar.