Sobre la caja surge parte de todo ese imposible espacio interior que se presenta ya casi desnudo, como sólo espacio, y cuya disolución en el cielo la aprovechamos para atrapar un trocito del mismo para nuestra caja. El resultado final formaliza el carácter cúbico previo en una caja abierta al exterior, que emite los innumerables sonidos de sus aulas al exterior.